La finca

Una montaña a 1,200 metros, con el bosque todavía en pie.

Hacienda La Estrella está a quince kilómetros al sur de Matagalpa, en las montañas del centro de Nicaragua. El café crece a la sombra de árboles nativos, entre potreros, una quebrada y la casa vieja con su beneficio. Esta página es un recorrido.

Vista de las montañas desde la hacienda
La vista desde los lotes altos, hacia la cordillera de Matagalpa.

La finca, en seis líneas.

Altitud
1,200 metros sobre el nivel del mar
Fundación
1951, por Ignacio Arauz Cruz y Susana
Variedades
Parainema, Araras, Obatá, Costa Rica 95
Procesos
Lavado, natural y honey
Cultivo
Bajo la sombra del bosque nativo
Región
Matagalpa, Nicaragua

La sombra

Lo primero que uno nota en La Estrella es que el café no se ve desde el camino. Está debajo de los árboles: nativos altos con raíces de gambas, troncos envueltos en helechos y bromelias, un dosel que filtra el sol en parches.

No es decoración. La sombra retrasa la maduración de la cereza, lo que le da tiempo para acumular azúcar; protege el suelo de la lluvia y del calor; y mantiene a los pájaros, los insectos y el agua donde siempre han estado. Una finca con sombra produce menos por planta que una a pleno sol. La familia siempre pensó que la taza lo valía.

Los lotes

Hoy crecen aquí cuatro variedades: Parainema, una variedad hondureña que resiste la roya y es la que está detrás del lote natural que ganó en 2026; Araras y Obatá, dos variedades desarrolladas en Brasil; y Costa Rica 95, seleccionada en Costa Rica. Cada lote se cosecha y se beneficia por separado, así que los tuestes que ves en este sitio vienen de distintos rincones de la misma montaña.

Entre el café hay plátanos para sombra y comida, potrero para unos cuantos caballos, y un vivero donde los próximos cafetos empiezan desde la semilla. Nada se siembra con prisa: un cafeto tarda entre tres y cuatro años en dar su primera cosecha completa.

La cosecha y el beneficio

La cosecha llega con la estación seca. Los cortadores pasan varias veces por los mismos cafetos y toman solo las cerezas que ya están completamente rojas, porque una cereza verde en el canasto es una nota agria en la taza.

En el beneficio, junto a la casa, se usan tres procesos. Lavado: se despulpa, el grano fermenta para soltar el mucílago, se lava y se seca; da la taza limpia, dulce y achocolatada por la que se conoce a la finca. Honey: se despulpa, pero parte del mucílago se queda sobre el grano mientras seca, y eso aporta cuerpo y dulzura. Natural: la cereza entera se seca despacio al sol, para que los sabores de la fruta pasen al grano. Es más trabajo y más riesgo, y es el proceso que ganó 87.68 puntos en 2026.

El beneficio y la casa desde el aire

Alrededor de la hacienda

La quebrada, los potreros, el camino que sube a la casa y el bosque que rodea todo.

Ven a verla.

La familia recibe visitas con cita previa: un recorrido por los lotes, el beneficio y una taza de la cosecha en la casa. Escríbenos y coordinamos la fecha.